DESPRECIO: SEGUNDA PARTE
Continúo contando sobre mi obsesión sexual hacia un ex novio:
El infeliz tiene unas piernas para hacer jamon serrano !!!
Piernas de futbolista (pero no de los delgados, que parecen niñas)
Piernas piernas, de hombre: grandes, gruesas, deseables, de las que piden ser azotadas con un cinturón grueso.
Y un culo...
Ese culo sí es culo. Porque yo no sé cuál es la fijación actual de las sociedades occidentales aceptando como canon de belleza hombres y mujeres que rondan los 45 kilos/cien libras. Ellas y ellos no tienen culo, es decir, sí tienen, pero no es un culo que llama a ser fornicado desde las nueve de la noche hasta las cuatro de la mañana.
No.
Y luego, a parte de tener un fornicable culo: lo sabe mover como una streaper, cuando ya la tiene dentro, se mueve como los dioses, y apreta, luego suelta, luego apreta, y pone una cara de sexo exquisita; y unos gemidos que me ponen más. Ser sodomizado es algo que disfruta mucho, o al menos eso parece, aunque no tengo particular interés en el asunto de su satisfacción sexual: yo me doy por satisfecho después de cuarenta minutos de no tan delicada penetración, cuando me pide que pare, porque ya no aguanta, y le tengo que sostener los brazos y ganarle en fuerza para que no intente soltarse y acabar con su sufrimiento. (Nota agria: después de un sexo tan a mi gusto, me toca que endulzarle el oído y mentirle diciendole cómo no logro conexión igual con nadie más, y que el me vuelve loco, y un largo etcétera de mentiras más, para que después acceda a dejarse hacer lo que yo quiero)
Aunque claro, luego a traición me manda un sms diciéndome que no se siente bien en esta relación y que ya no nos podemos ver más.
Ante lo cual me da mucha risa, y puedo decirme a mí mismo: misión cumplida.
Es una pena que semanas (o días) después sea yo quien sufra cuando la obsesión sexual me regrese y entonces deba convencerlo de nuevo de que soy un buen chico con sentimientos sinceros.
