Qué hacer cuando uno de tus taxistas de cabecera empieza a imitar tu corte de cabello?
En primer lugar debo decir que nunca me ha gustado entablar conversacon con los taxistas y choferes en general.
Creo que su labor es conducir, y hacerlo prudentemente, ya que, es una vida humana la que estan conduciendo ( o varias ).
Entonces, al menos que yo sea el que inicie la conversacion, prefiero no hablarles, mas que para lo básico. De más está decir que detesto que hablen del clima, porque de por sí considero que hablar del clima es hacer que un momento aburrido llegue al límite de lo tortuoso; y tampoco me resultan agradables sus historias de cómo ellos por ser buenos conductores, han librado situaciones donde otros (nunca ellos) inconcientes al volante casi provocan una accidente, pero (siempre siempre) gracias a su cordura, la catástrofe se pudo evitar.
Nunca, oigase bien: NUNCA es bueno que un conductor intente hacer conversacion para tratarlo de conocer a uno, les digo esto: SI YO NECESITARA UN AMIGO, NO HABRIA LLAMADO PARA PEDIR UN TAXI, HABRÍA SALIDO A BUSCAR A UN AMIGO, y si no lo tengo, pago por uno. Así que para mí resulta peor que una patada en los huevos cuando un chofer empieza, por la mera amabilidad de hacer plática y hacer mas ameno el viaje (eso espero) a hacer preguntas como ¿Y usted a qué se dedica? o ¿Donde trabaja? Ooooo: el lado extremo de la "conversación": cuando empiezan a contar de SU VIDA y de SU TRABAJO: atención choferes del mundo: Si su pasajero no les pregunta, talvez, es decir, no es que yo lo asegure pero cabe la posibilidad de que se deba a que no le interesa, así que quedese callado, y si siente muchas ganas de expresarse: VUELVASE ARTISTA, (escritor, mùsico, pintor, etcétera), o si hoy solo quería hablar de sus problemas: vaya al sicólogo, o rompa esa barrera y sea comunicativo con su esposa: ella le agradecerá la confianza y se sentirá más unida a usted.
Cuando encuentro taxistas que solo se limitan a preguntarme hacia donde me llevan, hacen el recorrido y luego me cobran, a veces sin siquiera hacer contacto vsual conmigo, ni una tibia sonrisa, creanme: NO LOS ACUSO DE FRÍVOLOS, DESATENTOS O FALTOS DE AMABILIDAD: secretamente se los agradezco mucho y hasta quisiera quedarme a conversar de cómo raya en lo artìstico el toque indiferente y de escenciales prestadores del servicio de transporte que le dan a su profesión. Y que, como los hombres ideales: es difícil encontrar a los de su tipo, y que los aprecio y que es una pena que tengamos que separarnos y en futuras ocasiones me gustaría voverlo a ver.
Que conste que yo en ningún momento he dicho que odio a los taxistas, es muy por el contrario: viviendo en una ciudad tan grande y andando siempre a las carreras, ver un taxi libre me alegra casi tanto como ver a mi mamá. Su servicio es esencial.

Denme un segondo,esto continúa.