Debo confesar que tengo cierta debilidad por las bolsas de mano.
Todo empezo en mi lejana adolescencia, cuando me gustaban las bolsas de colgar a un lado, tipo messenger, que llevan algunos aspirantes a hippie, (yo era uno) y supongo que la llevaba para identificarme con el grupo que pensaba igual a como yo pensaba en ese entonces.
Luego descubri la utilidad de las bolsas, y, que eran un complemento mas en la cultura de la apariencia exterior.
Espacio. El espacio de una bolsa se compara al del planeta entero. Y la administracion que se haga de este, es exactamente igual: mientras mas tierras haya por conquistar, siempre habra quienes se aventuren a ellas, no faltando un ser humano en cada confin del planeta. Las bolsas de mano, debo decir, nunca traen espacio suficiente, y, cada vez que sean mas grandes, mas cosas llevaremos en ellas, y por lo tanto, mas dificil sera encontrar estas a la hora de querer localizarlas. Ese es el caso de mi movil, trato de nunca guardarlo en el bolso de mano, ya que si oigo que suena, estoy casi seguro que deja de sonar antes que yo lo encuentre.
Un amigo mio se queja de que a veces parezco señora, cuando salgo del gimnasio, porque ahi es cuando uso las bolsas mas grandes, y, como no encuentro el telefono, tardo en contestarle.
Si se trata de dinero, el drama sera mayor, porque como no suena ni vibra, es posible que tenga que sacar todas o casi todas las cosas que hay en el bolso antes de encontrar los billetes que no haya guardado en compartimiento especial.
Las llaves, ni se diga, prefiero tenerlas en la mano, o sobre mi escritorio.
Nunca dejaria que alguien registre mi bolso, no porque cargue un muerto descuartizado en partes de cinco pulgadas, sino porque cargo tantas cosas y algunas no deberian salir de casa y otras son, al parecer, tan inutiles, que la escena seria muy comica para todos, y avergonzante para mi. Me doy por muerto en los aeropuertos y bancos donde tengo que ser registrado.

De todas mis bolsas (no se cuantas tengo) mi favorita es la Speedy 25, de Louis Vuitton.
Me encanta el hecho de que su forma es tan clasica, y entre el diseño de la bolsa y su tapiz, haya ese juego entre lo femenino y masculino, que la bolsa bien pasa por elegante y discreta, lo mismo que por chic.

No me gusta que Paris Hilton luzca estas bolsas, y menos los trajes de baño de Louis Vuitton. Alguien en esa casa deberia de prohibirselo, porque le resta elegancia a la imagen. Y hablando de imagen, el ser o ente mas horrible que jamas he visto, es un bolso de LV, valorado en mas de $4,000, hecho de piezas sobrantes de otros bolsos. Es un disgusto materializado, y se le conoce como el bolso de Frankenstein.
Parece algo que usaria un indigente que ha sacado restos de la basura y quizo hacer su propio bolso.

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Y ya para terminar, debo decir que una vez le regale a mi madre, dos bolsos, uno era made in china, negro, de cuero, y muy sobrio, el otro, era un gap, con apariencia de cosido a mano, en piel negra y cafe. Nunca me habia dolido tanto desprederme de un bien material. (mami, me las devuelve, please?)