Si usted a veces siente que los domingos por la noche son un tanto la sombra del sábado, o hasta aburridos, pues visualízese vistiendo sus mejores galas, con el bolso perfecto, un look un tanto semi-coctel y espacio suficiente en el estómago para deleitarse con un buffet de spaguetti.
Esto, en la casa de Nan Kempner, uno de los íconos si no americanos, pues de la ciudad de Nueva York. Una de las particularidades de esta diva de la alta costura y socialité neoyorkina por excelencia, era ésta, agazajar a sus invitados con sus célebres cenas de spaguetti los domingos por la noche, y que entre los asistentes esa noche usted pudiera esperar encontrarse a gente como Nancy Reegan, o la mismísima Diana de Gales.
Los de la exclusiva 'Lista A', del jet-set internacional. No actorsitos, ni cantantes pop.
Nan Kempner, si usted querido lector, lectora, no está familiarizado con la moda, fué hija de unos millonarios de la costa oeste americana, San Francisco, para precisar, que en sus veintes se casó con un banquero que la dió el apellido Kempner.
Se dice que en esos lejanos tiempos de post guerra, las mujeres tenían limitadas opciones de realización en la vida, pero Nan, no por ser ama de casa optó por el anonimato.
Dedicó mucho tiempo de su vida a las obras de beneficencia, actividad por excelencia de las socialités, y se hizo notar en Nueva York, en donde radicó de por vida (en el mismo departamento en Manhattan) a fuerza de ser líder y su notable gusto en el buen vestir.
Es célebre el comentario que le hizo su padre, cuando niña, que no sobresaldría por tener una cara bonita, así que más le valdría tener una personalidad interesante. Y así fué. Nan no fué una mujer hermosa pero sí una con estilo, con sentido del estilo. Nunca, aún de joven tuvo un gran cuerpo, más bien fué flaca y desgarbada, y es una de pocas mujeres ricas y famosas que no hizo lo imposible por no envejecer, (aka Cher, Sharon Stone) al contrario, en los sesentas ya se veía vieja, y creo, particularmete que su vejez, como debe ser la de todos, no fué ridícula y no inspiraba pena, sino, la supo recibir con gracia.
Al unirse, de joven, al Junioir Council, del MOMA, NYC, etró al circuito social de Nueva York, donde, por su personalidad, hay quienes afirman que fué una celebridad instantánea.
Hambrienta siempre de atención (aka the boy) afirmaba que la cámara no la amaba, sino era ella quien amaba a la cámara, y disfrutaba ser fotografiada.
Recuerdo ver, de niño, a esa mujer un tanto fea, pero elegante, en la sección de sociales de las revistas de moda de mi madre. Gracias a ese destello especial y capacidad de sobresalir, se convirtió en una de las musas de Yves Sanit Laurent, y de hecho, era una fiel asistente a las semanas de la moda en Paris, y no es un cuento que hizo el viaje a la ciudad Luz, al menos dos veces al año, durante casi cuarenta años, gastando hasta diez mil de los antíguos dólares, en cada compra. Cosa de nada para la mujer de un banquero neoyorkino. Aunque Nan afirmaba que su marido a veces la acusaba de extravagante, aunque después, él mismo víó como con el tiempo los museos la buscaban para consultarla sobre sus colecciones, porque resultó, que como cualquier adepto de la moda sabe, la alta costura en su guardaropa, con el pasar de los años, se volvió una coleccion de arte. Literalmente.
Decía no ser lo suficientemente rica como para ser filántropa (aunque lo era por su gran apoyo a las causas necesitadas y al arte), así quie se declaraba a sí misma, simplemente una ama de casa, y eso era lo que escribía, según ella misma, en la casilla de 'ocupación' en los formularios de migración en los aviones.
Tíffany & Co. la consultaba sobre sus nuevos diseños debido a su buen gusto, y posiblemente a que ella los terminaba comprando (ahora tradúzcalo a su mundo, e imagine que por ser usted una autoridad en el tema, lo contratan para dar opiniones en pre-estrenos de películas, o para catar vinos, o probar nuevas cervezas.). Y era, también, representante internacional para la casa de subastas Christie's
También hacía contribuciones para la Vogue francesa y evetual editora de modas de Harper's Bazaar.
Y hablando de Vogue, la una vez editora de la versión americana de esta revista, Diana Vreeland (sí, predecesora de Ana Wintour) dijo de ella: "No hay tal cosa como la mujer chic americana..., excepto por Nan Kempner", en referencia a que en Estados Unidos, las mujeres republicanas tienden a ser minimalistas y discretas, y las democratas tienden a ser extrovertidas y a veces hasta de mal gusto, sin haber una nutrida categoría de las que encuentran balance y estilo.
Poseedora, siempre, de un gran sentido del estilo, que es lo que diferencia a la gente que puede comprar prendas de alta costura, de la gente que compra las prendas adecuadas, y que además las lleva con porte y en ocasiones que son las indicadas; nos deja la importante lección de que no es solo gastar dinero, cualquiera que se jacte de tener estilo sabe esto.
Su definición de estilo, era "Expresar tu individualidad y tener el don de poder combinar prendas." (habitual en ella era, una chaqueta de Yves Saint Laurent, con unos jeans Levi's [prefería los de hombre]), decía que al escoger la ropa se tiene que pensar en qué es lo que mejor encaja con la ocasión, y con qué te sentirás más cómodo.
Enferma desde hacía varios años, de emphysema, una enfermedad obstructiva de las vías respiratorias, generalmente causada por la exposición a químicos tóxicos, y, como en el caso de Nan, causada por el humo del tabaco.
Volar es una de las actividades que no son bienvenidas a quienes padecen este mal, porque los gérmenes del aire y la altitud dificultarían aún más la respiración. Esa es a razón por la que tuvo que ir en automóvil hasta Washington para el funeral de Reegan, y perdió, muy a su pesar, uno de los más grandes eventos del mundo socialité este año recién pasado, que fué la boda de la hija de
Carolina Herrera en España. Sabrán ustedes que una de las reglas de oro no dictadas para ser una socialité, es tener amistad y fuertes lazos de relación con los diseñadores.
Así que aunque no había manera de conducir su limo desde Nueva York hasta España, sí hubo forma de que ella y su esposo tomaran carretera, bajo la lluvia, al funeral de Reegan, a dar el pésame a su amiga Nancy, aunque haya sido obligada a usar sus trajes de alta costura y sus zapatos Manolo en una silla de ruedas. Y bromeaba acerca de ese viaje, diciendo que si tendría que hacer el esfuerzo de ir, iría, pero con un fotógrafo retratándola todo el tiempo para que todos se enteraran de 'su gra acción'.
Entre sus logros también está el ser autora de un libro, sobre el arte de ser anfitrión: R.S.V.P.: Menus for Entertaining from People Who Really Know How. y hablando de ser anfitriona, esta mujer, que organizó tantas fiestas como ropa tuvo en su vida, dijo que su fiesta favorita fué su aniversario de bodas número cincuenta, que tuvo lugar en el jardín botánico de Nueva York, una gala íntima para casi quinientas personas (cómo habrán sido las fiestas abiertas) donde la particularidad era que se les pidió a los invitados vestir flores (incluir alguna flor no artificial en el atuendo) y una diseñadora de arreglos florales amiga suya, Carolyne Roehm usó un atuendo cuyas mangas estaban hechas de gardenias. Sammy Goz y su orquesta volaron desde París expresamente para amenizar el evento.
Nan Kempner murió, a los setenta y cuatro años de edad, en Nueva York, a causa de complicaciones de su enfermedad.
Tuvo tres hijos, el mismo apartamento y el mismpo esposo por más de cincuenta años
Actualmente hay una exhibición e su honor, referente a gran parte de su vestuario, en el M.O.M.A., abierta al público desde el pasado 12 de diciembre, hasta el 4 de marzo.
Nan Kempner: American Chic
December 12, 2006–March 4, 2007
The Costume Institute, ground floor
El mismísimo Yves Saint Laurent dijo de ella, era 'La plus Chic du Monde (la más chic del mundo). Y otros decían que Nan llevaba la ropa del alta costura, como quien usaba ropa deportiva, en rerferencia a la naturalidad con la que la solía llevar.
Me quedo con estas frase acertada de esta mujer llena de matices y de un humor un tanto ácido.
"Soy como una alcohólica cuando se trada de ropa".
"Es divertido que hablen de uno. ¿Porqué no ser todo un personaje?"
NAN KEMPNER
SAN FRANCISCO JULIO DE 1939 - NEW YORK JULIO DE 2005

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FT
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Esto si que es moda y lo demas es tontería. En relación al artículo, muy bien redactado y bastante interesante. :) A ver si pronto me vuelvo a pasar y me encuentro con algo nuevo .