No sé cuantas oportunidades tendré en adelante de ver a toda mi familia junta, conmigo.

Ese ha sido el motor que ha movido mis pensamientos alrededor del útimo mes que ha transcurrido.
Y me he sentido muy especial de poder estar con mi familia en estas recien pasadas fiestas de fin de año. Y ahora veo que no hubiera querido estar en lugar alguno, que en la fiesta con sabor a handcraft que es la casa de mi madre.
Mi hermanita pronto dejará de ser niña y entrará, en cuestion de nada, a la distanciada etapa de la adolescencia, donde le dará vergüenza hacer algunas cosas 'ridiculas' que ahora nos divertimos haciendo. Ya no querrá que la hable como bebé y gastará más tiempo al espejo que sentada conmigo viendo la tele.
A veces veo una foto de mi madre, cuando ya nos tenía casi a todos, y era apenas una joven de 24 años. Y ya era mi madre. Y siempre la recuerdo así, como esa mujer joven-pero-madre, adulta-pero-no-vieja. Veo la foto y, ¡era tan joven!, ¿A qué hora se volvió una señora que no usa faldas cortas? ¿cuándo aquella mujer incansable empezó a quejarse de su salud y a dejar de parecer tan fuerte?
La vida avanza, sin lugar a dudas, y no siempre vas a tener ahí, cuando las necesites, las referencias de esa familia con la que creciste. A veces los años llegan sin que los esperaras, y te pillan en donde ya no deberías estar. Y te juzgas tú mismo en relación a como te imaginabas.
Los años pasan, y mi madre fué jóven, y tenía madre. Los años han pasado, como manada de bestias que te desconocen. Y mi abuela ha muerto, parece ayer, pero fué hace años.
Mi madre fué jóven, y tuvo madre. Los años pasaron y mi madre se quedó sin madre.
Ahora veo que los años podrian pasar en cualquier momento, como manada, si así quiero verlo, pero pasarán de cualquier forma, porque ahí esta previsto su camino, y mi madre se volverá vieja, y luego morirá, algún día. Y yo me volveré hombre.
Porque la independencia es relativa. Y si bien soy independiente desde que tenía dieciocho, cuando aún vivía mi abuela, no era yo más que un niño jugando a ser grande. Tratando de hacer cheques a un lado de la lista de objetivos en la vida. Pero comportandome como un 'recién-liberado' en el proceso. Como cuando la gente que era pobre, y de un dia a otro tiene dinero, y hace cosas ridículas y obvias para ostentar su riqueza, así era el niño que fuí a los dieciocho, recién liberado del 'yugo' materno.
No puedo negar que siempre he tenido la certeza de que aunque sea yo solo, si algo en algún momento llegara a salir mal, tendría el úlitmo recurso de regresar a casa, y recuperarme de mi herida antes de una segunda oportunidad.
Y es que el miedo talvez radique ahí, en que el día en que sepa que no cuento con ese soporte, tendré que sacar valor de algún lado y aceptar que, aunque no lo necesite, y lleve años de serlo, deberé ser independiente, pero ahora no en lo económico, sino en lo moral y en lo emocional.
Será como la hora de buscar ese botón que te vuelva hombre, y meterse al agua de una vez por todas.
Aunque siempre estarán los amigos, o alguna pareja sentimental, o mis hermanos, pero nadie cuida de tí como cuidan los padres, los buenos padres.
Así que la familia es importante (no digo nada que no sepan) pero me refiero a mí familia, y es importancia personal. Asi que mientras los tenga, y mientras pueda viajar a verlos, seguré ofreciendole a mi madre tazas de café caliente a toda hora, preparandole comidas especiales a todos: a mi hermanita: pankakes con forma de corazón, a mi hermana, comida de dieta, a mi hermanito, comida sin cebolla, y a mi hermano, comida vegetariana. Gracias a Dios solo es un par de veces al año. Pero me llena tanto de alegría verlos a todos juntos en la mesa, peleando por el último poco de cocacola, o diciéndole a mi mamá los 'pecados' del otro.
Algún día esto ya no será así, porque es normal que la vida siga su proceso y todos crezcan y hagan sus vidas, pero, mientras eso no pase, disfrutaré mientras lo tenga.
Ya no me siento como un caballo recién liberado, desde hace mucho que no.
Una vez ví una foto de mi graduación, y recuerdo que yo estaba tan emocionado organizando, con mis ayudantes, el baile de graduación de esa noche, que en mi propia foto no estoy, solo está mi familia, que esperaba en el salón poder localizarme con el fotógrafo listo, y yo por ningún lado. Ahora, cada vez que veo esa fotografía, cuando el señor fotógrafo dijo que no estaría todo el día esperando, y veo a mi familia sin mí en un momento importante, me cuestiono, si la próxima vez que no esté en casa, será por algo que realmente valga la pena, o será, por un simple par de tragos, o sexo, o una fiestecita, como si no hubieran esas cosas todos los dias.