Está fuera de discusión el hecho certero de que fué un déspota, un tirano corrupto y tuvo en la miseria a la mayoría de su pueblo. Sadam Hussein fué malo. Enumerar en lista sus atrocidades y el porqué es mejor fuera que dentro del poder, es algo que no viene al caso, está por de más claro, y en ningún momento se intenta justificarlo.
Pero me indigna, que, a estas alturas de la vida, todavía, se pueda proceder a un castigo tan retrógrada como condenarlo a la horca. Talvez la inyección letal hubiera sido preferible, o, como el condenado pidió en su 'ultima voluntad', ser fusilado, como militar, y no colgado como delincuente.
Y se dice que Bush tomó expresamente el teléfono ayá en el lejano 2003 cuando Sadam fué capturado y pidió que se le ejecutara.
Estamos ya insensibilizados de las noticias de muerte que abundan en los diarios y noticieros, que hasta parece que una más no afecta, y menos tratandose del hecho de hacer justicia a todo un pueblo y castigar a un déspota. Pero debo decir que el hecho de quitarle la vida a un ser humano, de modo premeditado, es algo que me aterra. Y más tratandose de un medio tan teatral y medieval como es la horca. Y más tratandose del hecho que pagar muerte con muerte es venganza más que justicia. Y más porque lo anuncian como un punto de agenda que 'no pasará de este fin de semana'. Y más porque será video-grabado, y talvez hasta aparezca en Youtube y sea uno de los más vistos.
Estoy en contra de la pena de muerte, sea el caso que sea. Iraq fué invadido por creerse que el gobierno de Hussein guardaba nexos directos con Al Qaeda, pero eso aún hoy, tres años después, no ha sido probado.
Me parece que Sadam es un chivo expiatorio que el atcual gobierno de los Estados Unidos de América usa para hacer ver a sus detractores que se está teniendo éxito en la persecusión de los terroristas que atacan su seguridad, y su orgullo.
Es un hombre malo con barba, de un país del medio oriente, no-simpatizante con Estados Unidos, pero no es Osama Bin Laden. Con la muerte de Sadam las vidas perdidas en el S-11, en el 11-M y demás no estarán vengadas. El culpable seguirá en agún lado, libre y vivo, y para cuando yo cuente las uvas de año nuevo junto con las campanadas este domingo, ya se habrá llevado a cabo un grotesco e innecesario acto teatral que no tendrá mérito en ser llevado a cabo.
El mundo, después de que Hussein ya no respire, seguirá igual de malo, su país no saldrá de un golpe adelante y sus muertos chiítas masacrados no revivirán.
¿Quiere el señor presidente de los Estados Unidos de América hacer justicia contra todos los tiranos que aquejan a todos los países? Pues la lista es grande, y han habido, y hay, otros peores. Que no solo ataquen al que es musulmán, es anti-américa y tiene bajo el suelo mucho petróleo.
Es una pena que no sea escuchada la voz de entes pasivos como El Vaticano, la Iglesia Católica en Iraq, el Dalai Lama, y mucha gente como su servidor, que piden clemencia para la vida de Sadam Hussein.
Estoy seguro, señor don George W. Bush, que más gente hay deseosa de colgarlo a usted en la horca , en su propio país, que quienes creen en Iraq que han sido indemnizados con esa grotesca condena.
En verdad, una pena, pero no creo que esté en las manos de un ser humano quitarle la vida a otro, sea cual sea el motivo, porque la vida es un milagro que no se consigue en un supermercado, y debe ser apreciado. Y hacer justicia a la violencia, aplicando más violencia, es esperar cosechar más de lo mismo.
Sentiría que aún hay algo de 'humanidad' en este mundo en el que vivimos, si veo en las noticias que Sadam Hussein recibió un buen castigo, pero no la muerte.
Sé que hay muchos condenados en todo el mundo todos los días, y con crímenes más leves, o talvez hasta inocentes, o culpables realmente arrepentidos, y que no estoy pidiendo piedad por ellos, pero al hacerlo por Sadam lo hago por todos.
Es solo que no deja de parecerme grotesco y por demás chocante, el hecho de que en un mundo donde la tecnología nos ha hecho la vida más fácil y donde se permiten libertades tan diferentes como cambiar de nombre, de nacionalidad, de partido político o de sexo, a la hora de impartir justicia se proceda como en tiempos de la Inquisición.
Espero que Sadam Hussein esté realmente arrepentido,y que Dios lo haya perdonado. Porque no tengo fe en que la voz de quienes estemos indignados sea escuchada.
Felíz dos mil siete.

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