Bienvenidos a THEBOY, queridos lectores, este vulgar blog que ustedes se han topado porque al igual que Shakira y yo, tienen una Fijación por el Sexo Oral, o sea: las mamadas.
Hoy me apetece contar una historia de una vez que lo hice en la playa. ¿Les apetece? ¿No? Aún están a tiempo de cambiar de página, les prometo que otro día escribo algo usando el cerebro o los sentimientos, hoy me siento más lascivo.
Este tipo, del que no supe su nombre, estaba al otro extremo de la playa, viendome nadar cortas distancias y regresando a la orilla varias veces. Yo consideraba que mis pectorales necesitaban ser trabajados así que decidí nadar para ello. Su mirada que de lejos se fijaba en mí (era yo el único en esa parte de la playa [estaba nublado el día]) me hizo pensar que se había interesado en mi rapidez para nadar, o en que combinaba estilos, ya que la ida la hacía del nado regular, y el regreso al dorso (trabajando así pecho y espalda por igual), así que no le presté la mayor atención y seguía en mi rutina. Podrían llamarme hijo de puta, pero les diré que un chico como yo en la playa, es algo que hay que voltear a ver, aún solo sea por reflejo.
Mi sorpresa fué cuando a los quince minutos, talvez, lo veo acercarse al area donde yo estaba, en su bicicleta, estacionarla tirándola a un lado, y quitandose la ropa muy despacio y quedandose solo en bikini. Yo estaba contento de tener la playa para mí solo, pero me pareció bien que alguien más estuviera cerca por mi ya antes comentada fobia a los tiburones, ballenas, pulpos, algas marinas gigantescas misteriosas y cualquier otro ente amenazante que pudiera encontrarse en el agua y que mi poblada imaginación advierte como peligro color naranja, o sea: ¡alerta, alerta!
Después de un rato viendo el agua, el joven se quita el bañador, se queda en pelotas y se mete al agua, advirtiendo de reojo que yo le veía desnudarse y meterse al agua: OJO, esa area con una avenida y tantos comercios y niños cerca, que conste que en ningun momento de la historia occidental ha sido una playa nudista, así que el sujeto estaba cometiendo (deliciosamente) un acto de exhibicionismo, lo cual me excitó más y junto al hecho de que por propia cuenta se acercó a mis territorios, me puso a pensar en la posibilidad de tener sexo con él. Acto seguido: desnudarme. Me quité el bikini bajo el agua y lo puse bajo una piedra porque no quería que me vieran desnudo (no sabía que más adelante me costaría media hora encontrar la dichosa piedra donde estaba mi bañador para no salir desnudo del agua).
Él no daba ninguna señal de acceder, así que seguí nadando, esta vez desnudo y con un poco de pena de que me viera alguien más. Luego de nadar hasta el cansancio, decidí acercarme a él, nadando, para saludarlo. Aún estaba sentado en el agua sin decidir a mojarse la cabeza.
Hola, qué tal.
Qué hay
Aquí, nadando, te venía a invitar a que hicieramos una carrera a ver quíen resiste más distancia, pero veo que no te gusta mucho el agua.
No, es que no se nadar.
¡Ah!, va ser eso..., pues con razón no te he visto nadar.
Sí, mejor aquí me quedo.
¿Esa es tu bicicleta?

¿Ese es tu bikini?
Sí, me metí desnudo al agua.
Igual que yo (mentiras, me había desnudado hacía apenas un rato) ¿No se me veía desde ahí cuando yo estaba nadando?
No, no se te veía nada.
¿En serio estás desnudo? (haciendole plática porque su ropa estaba obviamente frente a mi vista)
Sí, deveras
Es que de aquí no se distingue nada (en ese momento me sumerjo al agua tratando de divisar sus cosas debajo del agua, está turbia por nuestros movimientos, hasta que me acerco y se la toco: en efecto, completamente desnudo y una erección en proceso) -Yo también estoy desnudo.
No se te ve.
Agarrala. (le tomo la mano y se la pongo en mi paquete, también en camino a ponerse dura)

Acto seguido el tipo se pone a "lavarsela" descaradamente frente a mí.
Yo no me la lavé hoy. -Le digo, tratando de no dejar morir la plática porque de acá sacaré algo.
Lavatela.
No
¿Porqué?
Lavamela vos.
Jajajaja. Comé mierda.
¿Qué? ¿Qué tiene de malo?

Me empiezo a masturbar lentamente viendolo directo a los ojos. Él está excitado, o me quito el nombre, empieza a masturbarse también.
Una paja en el agua, ¡rico!, ¿verdad?
Sí, pero vos me la deberías hacer.
Jajaja (desvía la mirada)
Solo un ratito. Ayudame un ratito.
Vení pues... (se acerca, ¡aleluya!)

Me la empieza a acariciar debajo del agua, despacio, me frota los dedos por todo debajo, me agarra los huevos, los apreta levemente, parece que sabe lo que hace.
Me deberías de pajear vos también a mí. (se la agarro debajo del agua, aún no la tiene copletamente dura, por lo que le acaricio los huevos, y me voy a buscar el area a la que ahora mismo no le recuerdo el nombre, entre los testículos y el ano. Le froto ahí. Siempre froten ahí. Le busco su ano, está increíblemente apretado, trato de meterle un dedo, pero ni con la humedad del agua lo consigo)
Lo tenés bien apretado, creo que no le has dado uso. -Le digo mientras no dejo de acariciarle todo su delicioso culo.
¿Ya vas a acabar? -Me pregunta, mientras se alterna masturbandonos a ambos.
Aún no. Acabaría rápido si me la mamaras.
Jajaja. No.
¿Porqué? Solo un ratito...
¡Porque no!, mejor pajeate.
Pajeame vos.
Quiero verla bien, salí del agua.
Me van a ver.
No, ahorita no pasa nadie.

Salgo del agua, se la pongo casi en la cara.

Está bien rica. -Me dice, mientras la apreta con la mano derecha.
Me la deberías mamar.
Vení pues. (¡No lo puedo creer, acabo de convencer a un hombre herterosexual a que me haga una mamada!)
Se la pone en la boca, la moja aún más con la lengua y los labios, y no se va con juegos, agarra la cabeza con los labios y empieza a succionar de lo lindo, me masturba, le da una lamida, se la mete toda a la boca, sigue mamandola, me pregunta ¿Ya te vas a venir? -Aún no, por favor no te detengas. Sigue en su faena y lo hace muy bien. Pienso y me pregunto: ¿Cómo es que un hombre heterosexual tiene tan buena experiencia haciendo mamadas? Seguro será porque se da cuenta cómo se las han hecho, y pone en práctica lo que le gusta que le hagan.
Casi acabo, me sigue masturbando y chupandome la cabeza, empujo hacia adelante y me vengo con todas mis ganas, ha recibido el chorro de leche caliente en su boca, y luego se aparta para atrás antes que venga el segundo, yo me voy de espaldas del puro placer. Cerré los ojos así que no pude ver si se tragó lo que cayó en su boca. Lo que cayo en el agua es un festín para peces pequeños que se lo pelean. Me quedo disfrutando del orgasmo un buen rato con los ojos entrecerrados. Él se había venido un poco antes que yo, creo que dentro del agua.
Rico, ¿verdad?
¡Puta, riqísimo! -Le contesto.
Empieza a cambiarse mientras yo me quedo en el agua en silencio en esa embarazosa situación donde hay que preguntar el nombre, en donde vive, a qué se dedica, cuando le escucho decir:
Ni yo te he visto, ni tú me has visto, y no nos conocemos.
No tengás pena. (¡Wow!, gracias Dios, un tipo que me hace una super mamada, y que luego él toma la iniciaiva para evitar formalismos y se va por donde vino. Esa actitud no es de al diario.
Me hace algunas preguntas, dónde vivo, le doy una respuesta generalizada, que si de repente nos volvemos a ver, yo le digo que regularmente vengo a nadar a esta playa, deseando verlo de nuevo para que me haga otra super mamada.
¿Te gustó?
¿Que si me gustó? ¡Puta, me encantó, estuvo de a diez puntos! -Le digo.
Esque casi no lo hago.

Y yo pienso y me pregunto: ¿Que qué? ¿casi? ¿casi es cuánto, doce veces al año?. Yo me sentía tan excitado en parte, porque me da mucho morbo convencer a un heterosexual para tener sexo conmigo, creo que ahí se deja ver mi arte de persuasión, y viene este tonto a sugerirme que ya se la ha chupado a otros hombres antes. ¡Ay, Dios! Y yo que me sentía un triunfador porque me la había mamado un hétero. Bueno, no hay perfectos, al menos estuvo por demás rica, y el morbo de haberlo hecho en un lugar público a la luz del día, ese, ese nadie me lo quita.
¡Qué vulgar soy! ¿verdad?