Debilidad y sensibilidad. ¿Qué mierda es eso?
¿Y sobre qué escribo? Han pasado tantos días desde la ultima vez que he posteado, y no puedo decir que no tengo nada de qué hablar, porque mi vida ha sido una pequeña tormenta en esta sucesión de días a los que llamo vida. Esta nuestra alegre vida.
Pero creo que no hablaré de todo lo que he pasado, ha sido tanto y es tan larga la lista, que llenaría muchas líneas con letras que formen aburridas palabras llenas de lo que he considerado problemas, pero que ahora que los recuerdo no son más que el motivo de una media sonrisa dibujada en mi boca.
Pero la mayor impresión que me han dejado estos días anteriores y posteriores a la luna llena han sido que mi vida a veces es similar a un cometa que alguien ha dejado volar solo, y que resulta indefenso ante un fuerte viento que le sarandea y le hace desfallecer, estando lejos de tierra. Y es que cuando no se tienen bases, o las mismas están lejos de donde me encuentro, siento esa horrible sensación de ser indefenso y no lograr dar frente a tanto.
Mi mente da vueltas, y considero justificado el uso de la violencia y el alcohol, y justifico también el usar palabras fuertes y actitudes duras contra las personas, porque alguien la tiene que pagar, aunque no sea quien te la ha hecho. Luego pienso que son tonterías, el alcohol me da asco como recurso de escape, y la violencia me da miedo, porque miedo da el pensar que eso es lo que mi interior expresa porque dentro eso es lo que lleva: falta de amor, el ser una piedra contra la que pega el aire y la lluvia.
La sensibilidad, o lo que la provoca: esa parte de mi cerebro que a veces quisiera que alguien extrajera con pinzas de dentro de mi cabeza para que no me causara más molestias o para que sintiera la vida menos dura. La sensibilidad: esas pequeñas grandes cosas en mi infancia que me hicieron preferir las artes plásticas o leer un libro a jugar al futbol; que me hicieron no querer lastimar a alguien antes que hacerme de un noviazgo para conseguir sexo. Esa cosa que de adulto me hace no querer hacerle daño a alguien aunque se lo merezca y yo tenga en mis haberes los medios, eso que me hace no cobrar los pendientes a quien me los deba.
La sensibilidad = la debilidad. Así es, ciertas cosas que no deseo describir ni enumerar me han hecho poner de vuelta los pies sobre el suelo, de donde mi ego y factores externos me habían hecho alejarme. ¿El suelo? No es lugar para mí. ¿El suelo? Es el lugar correcto para plantar los pies, para que alguna caída no duela tanto ¿El suelo? Es el peor lugar para soñar esos sueños que te elevan y que te hacen pensar en mañana y en posibilidades.
Porque los pies en el suelo te dan seguridad, pero vivir muy apegado a la realidad implica no soñar y ahogar esperanzas de futuro.
Decía un tío mío cuando yo era niño que una sola golondrina no trae el verano, que tienen que ser todas, y yo imaginaba que era el verano una especie de manta transparente que jalaban las aves ayudadas de sus picos y patas y te cubrían el lugar para cambiar el clima. Ahora de grande creo que son las esperanzas las que acarrean el futuro, varias de ellas jalando el gran trapo en el cielo de cada persona, o cambiando de página, como te las quieras imaginar. Ante todo la esperanza, aunque luego haya que volver a la realidad, supongo que somos como aviones de corto alcance, nos sienta vien tomar vuelo, pero de cuando en cuando es necesario aterrizar para tomar combustible para la vida y un descanso al motor, que no siempre se puede vivir en el cielo, pero no siempre se debe estar varado en tierra. ¿Es la vida una sucesión de desegues y aterrizajes? Seguro, porque no es solo vuelos, ni tampoco solo tierra.
Un beso para todos, gracias por venir.
Y no me hagan tanto caso.
