Abrazarla y sentir pena por ella fué una sola cosa. Hace ya casi un mes que su novia la ha dejado. Y la ha dejado por un hombre. Si uno de hombre siempre se atormenta con la idea de que su pareja fantasea (o te es infiel) con alguien que tenga una verga más grande que la tuya, ten por seguro que será un infierno que tu novia te deje por alguien que simplemente sí tenga un falo, y tu no.
Esa es la historia de Marcela; su pareja, con quien había vivido más de dos años, y de la que aseguraba que estaba muy enamorada, la ha dejado por un hombre que la enamoraba en el trabajo. Y entonces no cabe hacerse aquella prengunta "¿Qué tiene él que no tenga yo?". Tiene un falo, una verga. Técnicamente su novia la ha dejado porque estaba sedienta de un hombre. Y eso lastima, hiere el orgullo, lo hace trizas como se destruyen los vidrios de un automóvil cuando sufre una grave colisión contra algo que es más fuerte.
Así se destruyó su autoestima, y ahora se la ve tomando alcohol como si fuera agua, ha engordado, la piel la tiene muy descuidada, y las amigas de las que se hace rodear se ven en similares condiciones.
¡Yo te juro que yo a esa mujer la amo, vos! -Le decía a un amigo, mientras le apretaba la cabeza hacia ella, como para robarle las fuerzas con las que ella no contaba. ¿Yo te juro que yo por esa mujere daba la vida, y la doy, todavía si ella viene y me lo pide, yo le suplico hincada! ¡Yo la amo, y amo a sus hijos, como si fueran míos! -Y es que Rosa María tenía dos hijos, un niño y una niña, de similares edades, que le habían quedado de su matrimonio, y que eran la viva imagen del rostro de su fallecido marido.
Marcela dió todos sus esfuerzos por hacerla sentir como una reina, porque según decía, para ella, eso era: su reina. Había conseguido dos trabajos y ahora ganaba lo suficiente como para poder ofrecerle que dejara el trabajo y se quedara en casa, dedicandose a cuidar de sus hijos.
Pero nunca aceptes formar una relación con alguien en base a su necesidad, sea ésta cua fuere, al menos que sea la pura necesidad de tí. Porque la chica se sintió sola, sola y desamparada después de la muerte de su marido, y con Marcela había sentido que una balsa había llegado a rescatarla de ahogarse en esta nuestra vida, que si bien para nadie es fácil, ella la veía más como una tormenta.
Mirá, vos, esque yo a esa mujere en la cama la hago vibrar, y se viene hasta tres veces. -Había dicho meses antes, pensando, con bastante lógica, que el dinero y los orgasmos, a la par de su cariño, serían motivos suficientes para tenerla contenta.
Pero ella si bien sintió que Marcela era una balsa que la salvaba del naufragio, siempre, talvez hasta inconcientemente, estuvo esperando un barco, y cuando éste llegara, no dudaría en abandonar la balsa, talvez hasta sin darle las gracias, sin importarle mucho, porque todos vemos siempre nuestras necesidades, que Marcela hubiera construído su vida alrededor de ella.

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