Tengo una llamada perdida de Carlitos (nombre ficticio) del miercoles pasado, y no me habia dado cuenta porque sobre de esa había una de mi jefe, y esa sí que la ví.
Tan lindo Carlitos (nombre ficticio) que conste que él sí hizo de su parte para verme este fin de semana, pero yo no he querido.
Y lástima, porque he despreciado entonces uno de los más deliciosos ejemplares amantes del sexo anal que pueda haber por estas tierras.
No solo tiene un culito delicioso, sino que le encanta que se lo hagan hasta cuatro veces seguidas.
Él dice que me quiere, y yo quisiera creerle. Lo cierto es que me perdí de sus besos este sábado y domingo, porque pensé que como no me llamó, no estaba interesado, pero lo cierto es que sí lo hizo, pero no ha dejado mensaje de voz, ¡Ya nadie deja mensajes de voz en estos sagrados tiempos!
Y ya es viernes en la noche, el vuelo que tendría que haber tomado ya se ha ido. Lo siento deveras Carlitos, lo que sucede es que como he estado con varios tipos en estos días, he estado casi satisfecho en cuanto a sexo, y no he sentido necesidad de buscarte. ¿Que soy un hijo de puta?
¿Quien te mete, a tí y a otros, a tratar de enlazarlo a uno por medio de sexo? eso solo hace que piense en tí cuando estoy caliente (sí, ssí, te pienso casi todo el tiempo). Por que no te procuraste sembrar sentimientos, entonces no hay algo realmente profundo que me amarre a tí, como no sea las ganas de sexo, y eventualmente un despecho con alguien más, o la soledad.
¿Aún siguen pensando que soy un hijo de puta? ¿Y cómo no serlo?. Aprendan por lógica, que si quieren cosechar trigo, no siembren cizaña. Y si quieren amor, no ofrezcan sólo sexo.
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