Si mi vecina más nueva tiene nombre de puta, y no es que sea de casualidad. Es que si eres una puta, has de tener nombre de puta.
Recuerdo:
-Y, ¿cómo te llamas?
-Ay, me llamo Mary
-Y... ¿Te gusta que te la metan?
-¡Ay síii!
¿Qué mas pruebas? Además, no solo lo digo yo, es que también lo dice el maestro. y ya sabrán ustedes que los que son viejos y son maestros, pocas veces se equivocan.
Recuerddo:
-¿Querés que te lleve a conocer mi nueva casa? Le estoy metiendo mucha plata. Yo te puedo llevar, solos los dos, y nos llevamos una botella de wisky. Yo invito, si el que gana más es el que tiene que invitar. ( y viendo pasar a Mary) ¡Pero lo malo es que aquí está lleno de putas! Mirá, vamos nosotros dos; ¡Pero sin putas!
-Pues yo creo que será en otra ocasión, porque ahora mismo son las nueve y media de la noche, y como usted ve, ya estoy en mi cama.
-Es que yo te quiero. Con el paso del tiempo te he tomado aprecio. (volviendo a ver a Mary) ¡Ah, pero es que las putas lo chingan todo!
Yo quería que la tierra me tragara, o mejor aún, que se lo tragara a él y a las putas. Talvez en un atormentador y claustrofóbico infierno no les quede más que reconciliarse, y de esta forma frenar de una vez por todas la guerra mundial que existe entre maestros y putas.

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