"Grandísima Mujer, Severenda Mujer, tremenda Mujer, Más mujer que las demás", son frases comunmente ulilizadas por mi amigo más gay, Félix (nombre ficticio), mejor conocido en el bajo mundo, como María Félix, quien usa dichas frases para referirse a "qué tal gay es alguien", porque según sus teorías, hay una mujer dentro de todo gay. Supongo que dice eso porque se siente mujer por dentro, pero le da miedo salir al mundo sola, a diferencia de lo cómodo que es saber que los demás también "cojean de la misma pierna".
Pero no es este post para referirse a los sueños escondidos de nadie más, sino a los de una mujer, (una biológica, que sí nació con vagina hasta donde sé) que hoy me ha hecho admirarla, hasta cierto punto. Aurorita (nombre ficticio) la madre de mi jefa, quien en su eterno afán para volver a su único hijo a los rieles de la vida responsable, le ha comprado hoy mismo el pasaje para irse a Israel, así que mi estimado y delicioso Josecito (nombre ficticio) estará tomando en poco más de un mes un vuelo de iberia que lo llevará a Tel Aviv, y luego, le asignarán un Kibutz. Jajaja. La vida del Kibutz suena como la antítesis para José, pero, en un país en donde no tiene a donde escapar, y con autoridades judías ( !!!!!!!!! ) supongo que vovlerá poco a poc al buen camino, éste muchacho que es adicto al acohol, a la coca, al arte de no trabajar, a tener sexo con quien se lo insinúe despues de cinco litros de cerveza, y a usar poca ropa. Él, tan lindo, que ha trabajado para la producción de Survivor, que nos conquista a casi todos y todas con su muy apetecible belleza, y que sabe que tiene admiradores y admiradoras en todas partes, ahora intentará, orillado por su madre, tratar de convertirse en un hombre, con los métodos de aquel país lleno de su gente famosa por ser, vamos, al pan pan y al vino vino, son judíos, famosos por ser judíos, en el país de los judíos. No se si felicitarlo o comadecerme. Realmente.
Así que creo, que Aurorita (nombre ficticio) es una gran mujer, que a pesar de las circunstancias, no se ha ddo porvencida en la dura empresa de guiar a su hijo por los buenos pasos. Y tomando en cuenta que el niño ya tiene veinte, hombre, es de admirarla. Y si su plan es hacerle sufrir por las canas verdes que le ha sacado, pues más admirable aún, por lograr un castigo digno de la Inquisición.

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