HISTORIAS DE HOMBRES VIEJOS
Dudé por un segundo en ponerle otro titulo a éste post, que sería: Historias de Hombres Maduros, pero entonces daría una falsa esperanza a los buscadores de pornografía de google, que andan en busca de "tíos maduros", hombres mayores" u otro sinónimo que implique búsqueda de esa clase de preferencias sexuales a la que no soy ajeno; por cierto, para los que sí buscaban sexo gay con arrugas (jajaja) les dejo ésto, y ya, sálganse, no sigan leyendo.
Éstas historias de hombres viejos se refieren a aquella imagen que se antoja por la cocina de la casa buscando algo para picar, o talvez por ahí, arreglando algo: el hombre de antes.
Ese señor que tiene un pantalon de un corte clásico (desactualizado, dirían otros), que nunca, pero nunca de los nuncas será un jeans, y que lo acompaña de unos impecablemente lustrados zapatos, y una camiseta blanca. No estamos hablando de moda, estamo hablando del aspecto tan tradicional de esos caballeros a los que les tocó vivir la llegada del hombre a la luna, y que generalmente no le pedirían sexo oral a su esposa. Esos señores muy señores, que el papel de joven lo han dejado de interpretar ya, y que ahora lo juega algun hijo o hija, de su propia entraña, pero de la generación que le sustituye.
¿Qué fachas usará la generación que está próxima a envejecer, que seguro no será esta misma? Los he visto a algunos, no son nada presentables, ni se ven de antaño, si es que nisiquiera se ven como caballeros, con una calzoneta deportiva, una playera suelta, los calcetines puestos y unas flip-flop. No. Les falta estilo. Nadie en el futuro los verá en un rincon de la casa y pensará "ahí está mi señor viejo", porque se verán en fachas, y la gente en fachas no inspira. No se verán paternales, o, más bien, su imagen paternal se verá floja. Ya no llegará la muchacha que es amiga de su hija y dirá " que guapo debió haber sido este señor, que aún se le ve". Y yo al verles no pensaré "talvez quiera verme así cuando envejezca".
Por eso, un hurra, por los old fashioned men, que no se despeinan, sus mocasines relucen, y sobre todo, aunque sea en la casa, la camiseta va dentro del pantalón.
Punto.
