He descubierto porqué me he sentido tan mal y la he pasado en ratos triste y amargo con mis primeras parejas homosexuales: He estado saliendo del closet en esos momentos, y, siempre, cuando se corre un riesgo, se prefiere no pasarla mal.
Y es que todos los que llevamos algo de románticos por dentro, nos hubiera gustado que nuestra primera vez, el momento de perder la virginidad, sea algo emblemático, y por virginidad no me refiero a lo fisiológico, porque hay una primera vez para el amor, una primera vez para un gran viaje, primera vez en la mayoría de edad, etc.
Y es que si vas a perder esa inocencia de una forma poco ortodoxa, lo mejor sería que la persona que está a tu lado y que es tu cómplice, sea un soporte en esos momentos en que la culpa y la inseguridad te invaden, alguien que cuando voltees a ver detrás y veas del paraíso virginal del que has sido expulsado, te haga sentir como que ha valido la pena, y no se comporte como alguien frívolo a quien el riesgo que has tomado no le importe tanto o al menos la mitad que a tí.
¿Cómo no enojarte si no comprende todo lo que estás perdiendo? ¿Cómo no pegarle, si no valora el esfuerzo que has hecho? Ese era un gran defecto mío ayá en mis inicios. Por eso no soy tan fanático de gente recien salida del closet, cuando de andar con alguien se trata. Y ya no me comporto igual, el tiempo no pasa en vano, y tambien, porque además, hacer todo eso ya no implica para mí un esfuerzo.