No quiero nada. No quiero ver a nadie. No quiero salir. No quiero sexo. No quiero comer. No quiero ir a una fiesta. No quiero tomar algo. No quiero ir a la casa de mi familia. No quiero ir a pasear. No quiero irme a casa. No quiero hablar por teléfono. No quiero escuchar ruido. No quiero que me la mamen. No quiero irme al puerto el fin de semana. No quiero moverme.
Lo único que realmente quiero en estos momentos es que alguien me abrace, fuerte,y que me diga que todo va estar bien.
Eso no sucede.
Hace unos segundos me llamó Estuardito (nombre ficticio) para saludarme, hemos platicado un rato, como media hora, ya estaba en casa, yo aún en la oficina. Élde hehco estaba en su cama, en boxers, y estaba excitado; quería hacer un sex-phone. Se me ha acabado la carga, se ha apagado el teléfono. Ahora mismo se estará masturbando, porque le dije unas cosas para seguirle el juego.
Ya empezó a llover. Faltan diez (minutos) para cerrar la oficina.
Ya me siento mejor; es lindo saber que a ésta hora del día (el crepúsculo, mi momento del día favorito) alguien esté pensando en mí. Sé que no es el único, pero sólo él me lo ha hecho saber. Es reconfortante que me haya llamado, aunquesea para satisfacción sexual. Hasta ahora yo lo quiero para lo mismo. Ya se apagó el teléfono y está lloviendo: Estuardito (nombre ficticio) a la mierda.
No quiero salir. No quiero comer. Talvez dormir; escuchar música y dormir.