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La Coctelera

THEBOY

"don't cry for me, 'cause I'll find my way" -Madonna

Categoría: ¿Quiere probarla?

29 Mayo 2007

QUIERE PROBARLA? (...COSAS QUE EL NIÑO...)

LA MIRADA DE SOLEDAD, CONMOVIO AL JOVEN.
ERA UNA MIRADA DE SUPLICA, CUANDO LE PIDIO A SU ACOMPAÑANTE QUE LA LLEVARA A UN LUGAR MAS DISCRETO.
ERA UNA MIRDAD DE INCREDULIDAD, CUANDO HABIA UN SILENCIO EN SU MESA, Y ELLA LO QUEDABA VIENDO FIJAMENTE, CON UNA MEDIA SONRISA MEDIA DIBUJADA EN SU BOCA.
ERA UNA MIRADA DE ESPERANZA, CUANDO EL EBRIO PROSPECTO MASCULINO LE TRATABA DE TOMAR DE LA MANO Y LE DECIA "COSAS BONITAS" O MAS BIEN, INTENTABA UNIR DOS PALABRAS PARA FORMAR, SIN TANTO EXITO ORACIONES CON SENTIDO.
SOLEDAD HACIA UN DESESPERANTE TIC TAC CON LOS DEDOS DE SU MANO DERECHA, SOMATANDOLOS CONTRA LA MESA, EN LOS MOMENTOS DE SILENCIO, MIENTRAS LO QUEDABA VIENDO. Y HACIA LO MISMO CON LOS TACONES CONTRA EL PISO. EA TODO SEÑA DE LA ANSIEDAD QUE LA AQUEJABA.
SOLEDAD PENSABAPOR RATOS, QUE LO QUE ESTABA HACIENDO ESTABA MAL, PORQUE ESE JOVEN TENIA EDAD SUFICIENTE PARA SER SU HIJO, Y DE HECHO, ERA MENOR QUE LA MENOR DE SUS HIJAS, Y ESO PARA LOS DEMAS NO ESTABA BIEN.
SOLEDAD ESTABA EN UN RESTAURANTE LLENO DE GENTE JOVEN, ACOMPAÑADA DE UN HOMBRE JOVEN, Y BEBIENDO CERVEZA DIRECTAMENTE DE LA BOTELLA. SOLEDAD CALLABA SU REMORDIMIENTO CON CERVEZA Y DICIENDO PARA ELLA MISMA: " QUE SE VAYAN A LA MIERDA TODOS LOS QUE ME ESTAN VIENDO Y ME ESTAN CRITICANDO. MI VIDA FUE DE MI CASA A LA ESCUELA, DE LA ESCUELA A MI CASA, DE MI CASA A LA CASA DE MI MARIDO,Y DESPUES A CRIARLE A SUS HIJOS Y A TENERLELISTA LA COMIDA Y PLANCHADA LA ROPA. YO LE SERVIA, MAS QUE SER SU COMPAÑERA EN LA VIDA"
Y EFECTIVAMENTE, EL ESPOSO DE SOLEDAD, QUIEN ERA MAYOR QUE ELLA, TUVO,CON CIERTA REGULARIDAD, "AMIGAS"MUCHO MAS JOVENES QUE EL, A LAS CUALES LLEVO A COMER AL MISMO LUGAR, PERO NADIE LO VEIA DE UN MODO EXRAÑO.
NUESTRO AMIGO ERA DE LOS QUE MIRABAN A LA PAREJA Y NO PODIA CREERLO. SAI BIEN EL NO ERA YA UN INOCENTE, NO PODIA MAS QUE ASOMBRARSE.
SU PROPIA ABUELA ERA DE SIMILAR EDAD, Y EL NO SE IMAGINABA VIENDOLA EN UNA CITA CON UN HOMBRE AL QUE LE DOBLA LA EDAD. Y MENOS CON UN NIETO DE "MODERADOR". PERO LUEGO EL JOVEN VIO A LA VIEJA Y A SU NOVIO, Y COMPRENDIO QUE ELLA NO VEIA SOLO LUJURIA EN EL ACOMPAÑANTE QUE TENIA, SINO UNA REALIZACION DE SU PERSONA, Y EL BRILLO EN LOS OJOS QUE LE PROVOCABA EL SER DESEADA FISICAMENTE POR UN HOMBRE, QUE NO LA QUERIA PARA TENER LIMPIA SU ROPA Y HECHA LA COMIDA. LA VEIA COMO MUJER. YA HABIAN PASADO MUCHOS DIAS DE LLUVIA DESDE LA ULTIMA VEZ QUE SOLEDAD RECORDABA HABER SIDO TRATADA ASI.
NUESTRO AMIGO SEGUIA VIENDO A LA PAREJA, PERO AHORA YA NO SE PRESENTABA SORPRENDIDO O INDIGNADO (SI ES QUE REALMENTE LO ESTUVO), SINO CONMOVIDO, PORQUE LAS ILUSIONES DE SOLEDAD SE ESCURRIAN POR SOBRE LAS GAFAS QUE LLEVABA PUESTAS, Y EL JOVEN VION EN ELLAA LA SOLEDAD.
VIO, EN SUS GANAS DE SER QUERIDA, TODAS LAS NOCHES QUE PASO SIN RECIBIR AFECTO, AFECTO DE PAREJA. VIO QUE ERA UN COMERCIANTE PERDIDO EN EL DESIERTO QUE DEVORABA UN MANANTIAL DE AGUA QUE ENCONTRO, Y QUE CREIA NO TENER ESPERANZAS YA DE ENCONTRAR.
Y PENSO EN LA VEJEZ, Y PENSO EN LA SOLEDAD. Y EN TODOS ESOS DIAS QUE SOLEDAD DEBIO HABER PASADO ABSTENIDA DE QUERER, Y POR LO CUAL ACTUABA AHORA ASI.

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29 Mayo 2007

QUIERE PROBARLA? (COSAS QUE EL NIÑO VIO)

SOLEDAD

HUBO UN TIEMPO CUANDO LA INOCENCIA ERA EL LENTE POR EL CUAL VEIAN LOS OJOS DEL JOVEN, Y REALMENTE SE VIVIA BIEN EN ESE MUNDO DONDE NO ERAN "PECADOS" LO PRIMERO QUE SE VEIA, AUN SI ESO ERA REALMENTE LO QUE ESTUVIERA ENFRENTE TUYA.
SOLEDAD, O DOÑA SOLEDAD, COMO TODOS LA LLAMABAN, SE PRESENTABA ESA NOCHE ANTE LOS OJOS DEL JOVEN, DE UNA FORMA UN TANTO DIFERENTE QUE EL RESTO DE LOS DIAS EN QUE LA HABIA VISTO, DESDE QUE ERA UN NIÑO.
CUANDO NOS ES FAMILIAR ALGUIEN, Y LE VEMOS A DIARIO, O CASI A DIARIO, NUNCA NOTAMOS LOS ESTRAGOS QUE EL TIEMPO LE VA HACIENDO A LAS PERSONAS, HASTA QUE UN DIA, NOS DAMOS CUENTA QUE LAS FLORES DE LA JUVENTUD EN EL FLORERO DE LA VIDA DE ALGUIEN, YA SE HAN MARCHITADO, Y LO QUE QUEDA, NO ES LO QUE EL MUNDO LLAMA ATRACTIVO. ( CON LAS EXCEPCIONES DE LAS PERSONAS QUE HAN SIDO BENDECIDAS "CON BUENOS GENES" Y SIEMPRE LES NOTAS MENOS AÑOS DE LOS QUE REALMENTE TIENEN, O LAS RICAS, PERO INGUNO DE ESTOS ERA EL CASO DE NUESTRA AMIGA)
ENTONCES SOLO QUEDA UN RAMO DE FLORES MARCHITAS, QUE PARECEN BOHEMIAS, Y EN PROCESO DE MUERTE Y ESTADO DE DESCOMPOSICION, SIEMPRE HABRA ALGUN DUEÑO DE TIENDA DE SOUVENIRS, QUE LAS VENDA MAS CARAS, POR SER "FLORES SECAS" NO MARCHITAS. PERO TENDRA QUE ESPERAR A QUE LLEGUE EL "CONOCEDOR", PORQUE ESAS FLORES NO SE VENDEN A DIARIO PARA PONERLAS SOBRE EL ESCRITORIO DE ALGUIEN, COMUNMENTE.
EL JOVEN VEIA A SOLEDAD DESDE NIÑO, YA COMO UNA SEÑORA, CON UNOS LENTES QUE POCO LE FAVORECIAN SINO PARA SU MERA FUNCION DE AUXILIAR LA VISTA; LA CINTURA SE HABIA IDO DEL CUERPO DE SOLEDAD COMO SE HABIAN IDO SUS HIJOS, LEJOS A HACER SU VIDA. Y COMO SE HABIA IDO EL ESPOSO, PORQUE "LOS HOMBRES CUANDO SE ABURREN SE VAN"... PERO ESA NOCHE, DESPUES DE UNOS AÑOS SIN VERLA, ESA "SEÑORA" YA SE VEIA, BASTANTE ARRIBA DE LOS CINCUENTA, CASI COMO UNA ABUELA. Y DE HECHO LO ERA. A LA MESA LA ACOMPAÑABA UNA NIÑA DE UNOS DOCE AÑOS QUE, EL JOVEN SE ENTERO DESPUES, ERA SU NIETA, Y HABIA SALIDO A CUIDARLA, AUNQUE ERA MAS BIEN LA JOVENCITA LA QUE CUIDABA A LA ANCIANA.
ERA JUSTO DECIRLE ANCIANA?
AUN NO TENIA SESENTA, AUNQUE CON LA ROPA CON ESTAMPADOS DE FLORES, Y EL REFLEJO DE LAS VELAS EN SUS GRANDES ANTEOJOS Y ESA POSE DE PERSONA CANSADA, NO DEL DIA SINO DE LA VIDA, PARECIA MAS UNA ANCIANA QUE UNA MUJER MADURA.
"EL PECADO" ESTA SIEMPRE A LA VISTA Y DEPENDE DE NOSOTROS MISMOS, SI QUEREMOS VER LO QUE ES, O PREFERIMOS OBVIARLO.
EL JOVEN, LEJOS YA DE SUS AÑOS DE INOCENTE, INCONCIENTEMENTE SE DIO CUENTA DE LA SITUACION: SOLEDAD, LA SEÑORA QUE LUCIA COMO ANCIANA ESTABA A LA MESA CON SU NIETA Y UN JOVEN DE NO MAS DE TREINTA AÑOS. AL PRINCIPIO, NUESTRO AMIGO PENSABA QUE SE TRATABA DE UN FAMILIAR, TALVEZ DEL PADRE DE LA NIÑA, O INCLUSO, AL VER LAS EXPRESIONES EMBARAZOSAS DE SOLEDAD, ALGUN CONOCIDO QUE, YA EBRIO, HABRIA DECIDIDO PASAR A SALUDARLAS.
NINGUNA DE LAS DOS COSAS, EL JOVEN SE DIO POR ENTERADO DE QUE NO SE TRATABA DE LO QUE HABIA IMAGINADO, PORQUE EN SU CURIOSIDAD Y FALTA DE TACTO, Y DE VERGUENZA, PUDO VER COMO EL JOVEN ACOMPAÑANTE DE SOLEDAD LE ROZABA CON DELICADEZA LA MANO, CON EN DEDO INDICE. LUEGO ALCANZO A ESCUCHAR UN POCO DE SU CONVERSACION Y ELLA LE PEDIA, DISCRETAMENTE, QUE LA LLEVARA A ALGUN OTRO LUGAR "DONDE NO HAYA MUCHA GENTE"

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4 Agosto 2006

¿Quiere probarla? ( parte VII, años después )

Pasaban veinticinco minutos de las dos de la tarde, él iba con casi media hora de retrazo a la segunda jornada de su trabajo, con pena y con prisa, pero justificandose en la mente con el hecho de que otras veces había hecho horas extras que no le habían reconocido. Si me dicen algo por llegar tarde, les voy a recordar del sábado recienpasado que tuve que venir cuando no era mmi obligación. -Se decía, mientras esquivaba a las personas que caminaban en la acera de la cuadra que lo dividía de su oficina.
Hacía casi cuatro años que había dejado el trabajo en la tienda de electrodomésticos, por que aunque le gustaba mucho su trabajo y le traía satisfacciones, siempre quizo un trabajo en donde estuviera en un escritorio y usara una corbata. Pocos tenían un trabajo así en ese pueblo, y él había conseguido el suyo.
Su mirada se topó con una espalda ancha, que vestía una polo azul y unos jeans azules un tanto gastados. El jóven reconoció a medias la postura, esa forma especial de la espalda que le impedía terminar de recorrer los pocos metros que le separaban de la puerta de su oficina. Reconoció también el corte de cabello que en poco había cambiado de la persona que estaba frente a él. Era él. Era el cliente de hace algunos años allá en la gran tienda. Estaba de epaldas al jóven, abriendo el compartimiento posterior del camión del que al parecer estaba a cargo. Sacaba mercaderías, no se distinguía adentro en lo oscuro del vagón si eran alimentos o bebidas, pero definitivamente eran productos comestibles para entregar a los restaurantes que se ubicaban en la exclusiva zona donde se hallaba el nuevo trabajo de nuestro protagonista.
La reacción del jóven fué agachar la mirada y tratar de que no lo reconociera, porque, aunque le había impactado en buena manera el volver a verlo, no se quería enredar en una larga conversación, que, aunque agradable, solo ayudaría para que en ese momento el jóven llegara más tarde a su trabajo.
Y le fué concedido. Aquel caballero de la espalda ancha ocupado en ordenar cajas de productos adentro de un vagón de camión, no se advirtió que quien estaba detrás suya intentando rebasarlo, era aquel agradable jóven en quien pensaba por las noches, uando en su cama daba vueltas sin poder conciliar el sueño. Sintió algo, sin embargo, sintió ese reflejo que inexplicablemente nos dá cuando sin saber el motivo en una calle cualquiera, volteamos a ver a equis lugar y encontramos nuestros ojos con los de algún conocido.

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4 Agosto 2006

¿Quiere probarla? ( parte VI, ...y de accesorio, una esposa )

Fué de golpe, y uno que por cierto fué muy fuerte. Nos podría enseñar la cama nuevamente por favor. -Fueron las palabras que ese viernes por la tarde el jóven escuchó, sin un previo buenas tardes o un cómo está. Claro que sí, por favor, pasen por acá. -Fué la fría respuesta del joven mientras les dirigía hacia el area de Dormitorios de la gran tienda.
Todos los demás empleados en la tienda se quedaron anonadados, y se veían las caras unos a otros, a excepción de los nuevos empleados, que no sabían la historia; era como si ellos también hubieran sido heridos, y por que en cierto modo, se sentían mal por el que consideraban su amigo, y a nadie le gusta que cosas malas le pasen a sus amigos.
Era, o parecía, así, tomada de la mano del cliente, la esposa de éste. Era gorda y morena, con una mirada y unas maneras que irradiaban inseguridad. Iba tomada de la mano del cliente, la que le apretaba con mucha fuerza y jalaba contra sí. Su pelo era lacio y corto, lo que hacía que sus mejillas se vieran más redondas. Su ropa parecía ser de una talla inferior a la que debería estar usando y los colores tenían una combinación muy alegre, lo que contrastaba con la triste e insegura apariencia en el rostro de ella.
Mira mi amor, esta es la cama, a mí me gustó bastante, y yo creo que sí cabe en la casa. -Dijo el cliente a la que ya no había dudas de que fuera su pareja. Sentáte, probála. -Le dijo, mientras le hacía uan seña de invitación, somatando la cama con la palma de su mano a su lado derecho.
El jóven lo miraba y no lo creía. Su servicio esa tarde fué má bien incípido, y el cliente había notado en su mirada esa confusión que le exigía que le explicara qué estaba pasando.
Por la mente del jóven pasaban ideas de desaprobación hacia la que era la pareja de su estimado cliente. Si bien el caballero no era tan guapo, tenía esa mirada tierna, de niño abandonado, que tanto cautivaba al jóven, y qué hablar del físico generoso que le daba un cuerpo muy sugerente y que fácilmente lo orillaba a uno a pensar en temas puramente carnales.
¡Tiene esposa, no lo puedo creer! -Decía Jeannete al acercarse al jóven en la fuente de agua, en donde éste tomaba con presteza un vaso de agua fría, como para bajarse la impresión. Y tan fea para él, no se lo merece, no siento que hagan buena pareja. -Le decía la amiga, tratando de darle alguna especie de consuelo, ya que aún sin hablarlo, aunque todos sabían de la chispa entre el jóven y el cliente, nadie hacía comentarios abiertamente ya que éste, que era el que lo causaba, no había dicho nada oficial al respecto.
¿Qué tiene? Talvez ella lo quiere, o él la quiere a ella. -Dijo el jóven, encontrando completamente vacías y sin sentido sus propias palabras (al menos él esperaba que así fuera). La cena de ese día no estuvo apetitosa y en la mente del joven habían pensamientos encontrados, tratando de darse una explicación de porqué alguien como su cliente, estáría, al parecer, casado con una mujer tan poco atractiva y falta de personalidad. Más adelante se enteró de que no tenían hijos, aunque ya llevaban un par de años juntos.
Talvez él sólo ha sido amable conmigo, y mi mente me ha traicionado armando castillos en el aire, cuando él en realidad no siente nada por mí, más que una fraternal y sosa simpatía, nisiquiera la atraccción física que yo suponía de su parte. -Pensaba, mientras se apretaba una almohada contra la cabeza, como para tratar de evadir la mente de los recuerdos de ese crudo desencuentro.

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8 Julio 2006

¿Quiere probarla? ( parte V, las posibilidades )

El incidente del artículo estropeado fué resuelto, y cuando el jóven le hizo entrega al cliente del artículo reparado, le dejó ver nuevamente todas las características del mismo, y ambos sintieron con cierta complicidad, que era una nueva venta, y cada vez que esto ocurría, había una especie de intimidad, un juego de dar y recibir, de enseñar y aprender, de miradas y sonrisas, de una conección positiva.
El tiempo pasaba, con sus altos y bajos, y nadie se metía más con el cliente, todos sabían que era del jóven, y no solo eso, eran testigos de esa conección y esa química entre ambos, dando una vez lugar a un comentario de la joven más competitiva. Allí viene tu enamorado. -Dijo ella, en una especie de reproche porque las atenciones no eran para ella.
-Buenos días, bienvenido. ¿Qué tal está? ¿Cómo le ha ido?
-Hola buenos días, -Dijo el cliente-, hoy domingo que tenía el día libre y sin hacer nada más que estar aburriendome en mi casa, he decidido venir a visitarlo. ¡Cómo ha estado?
-Yo muy bien, contento de volver a verle -Dijo el jóven, con sinceridad, que se le notaba en los ojos -Y, pues, usted dirá, cómo le puedo ayudar, o para qué soy bueno...
Ambos sonrieron. El cliente tenía ahora una actitud má abiertamente galante que antes. Descaradamente dejaba notar cómo le veía de piez a cabeza con una sonrisa de galán donjuanesco.
-Quiero ver una cama, -Dijo el cliente, sin apartar la mirada del cuerpo del jóven.
-¡Ah!, una cama -Repitió el jóven sonriendo, y sin poder impedir que su imaginación volara. -Entonces sígame por acá, por favor.
El jóven lo dirigía a traves de los muebles de recámara, hablandole de las nuevas remesas que habían recibido hacía un par de días, y como siempre, le decía que esa era la época en que mejores precios tenía para las camas. El cliente le seguía por detrás. -Le voy a mostrar ésta, -Dijo, señalando a la cama más amplia de todas. -Si me lo mostrara todo... -Dijo el cliente, en un tono más bajo, tratando de ponerse serio ante la mirada del jóven. -¿Cómo dice? -Inquirió el muchacho, tratando de asimilar lo que sabía que había escuchado perfectamente.
-Qué si, que me la muestre, por favor.
-Es ésta. es ortopédica, especialmente para la gente como usted, que tienen mucha actividad física. Esto es un soporte para la espalda. Aquí sí se descansa. Y además viene en tamaño extra-grande, por si usted quiere meter a alguien más a su cama. Venga, súbase. ¿Quiere probarla?
El cliente no pudo evitar que sus sentidos explotaran al ver aquel cuadro: ese jóven que tanto le atraía, sobre la que podría ser su cama, en una posición sugestiva e invitandole a subirse, a "probarla" como él decía... Era tanto para un solo día...
A pesar de que sabía que hablaban el mismo lenguaje, con esas subtitulaciones que solo ellos dos comprendían, esos mensajes que gustaban enviarse en cada frase, en cada mirada, en cada sonrisa y movimiento... Aún eso no le daba la certeza de que el jóven le correspondería, si el jóven quisiera tan solo aceptar ser ese alguien que él había buscado. Existía la conección, ciertamente, existían las sonrisas, lo mensajes, pero ¿Aceptaría él llevar eseo juegos inocentes hacia algo sólido? ¿Y si lo rechazaba?.
Accedió a lo más próximo que tenía: aceptar la invitación del jóven a compartir la cama, esa cama emplasticada que no permitía intimidad alguna, pero al menos era un alimento, el hecho de sentarse en la misma cama que ese sonriente muchacho. Sus nervios eran una fiesta de juegos artificiales, sentía que flotaba, y hacía un buen rato que había perdido el hilo de lo que el jóven le decía, simplemente no escuchaba, solo sentía, y disfrutaba la sensación de estar junto a él. Solo pensaba en lo que podría ser si tan solo tuviera la seguridad de un "sí", en su mente solo había lugar para soñar, armando castillos en las nubes; pensando en las posibilidades...

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8 Julio 2006

¿Quiere probarla? ( parte IV, las lágrimas )

Uno de los varios artículos que el cliente había adquirido en la gran tienda de elctrónica del lugar, se había estropeado, y éste había acuidido a la tienda a encontrar una solución para su nuevo problema.
-¿Cómo fué que ocurrió? -Preguntaba el jóven.
-Fué en la tormenta eléctrica de hace unos días, después de un rallo se apagó, y luego no volvió a encender.
-La tormenta... claro; mire, es aconsejable desconectar sus electrodomésticos en una tormenta eléctrica, o al menos protéjalos cun un tomacorrientes múltiple, que amortiguará la descarga del rayo, y sus artículos no se dañarán, eso se lo expliqué cuando hizo su compra, y acuérdese también que le dije que la garantía no se extendía a la cobertura de ésta clase de problemas, por la sencilla razón de que nosotros no controlamos el clima.
-Pero yo quiero que me devuelva mi dinero. -Dijo el cliente, un tanto reacio a comprender lo que el jóven le explicaba.
-No le puedo hacer devolución de su dinero, porque el artículo en sí estaba en perfecto estado, i se le ha arruinado, no ha sido por que era de mala calidad, sino por la tormenta, y porque usted no tomó las debidas precauciones.
-Entonces deme uno nuevo. -Dijo el cliente, un tanto desesperado y tratando de cerrarse en su caso, ya con la voz cortada.
-Por favor comprenda que no puedo hacer eso. Su artículo se estropeó no por culpa nuestra. -El joven trataba de no ser áspero con el que consideraba uno de sus más simpáticos clientes. - ...Ni por culpa suya, má bien no fué culpa de nadie.
-¡Es que!... -El cliente ya impotente ante la situación apoyó su codo al brazo izquerdo y con la mano derecha intentaba cubrirse el rostro. Estaba llorando. Un arqueo en su cuello y el temblar de su espalda así lo dejaban ver.
-Por favor, no llore. -Dijo el joven, conmovido ante aquella escena. -No se ponga así. -El joven realmente se había conmovido al ver la debilidad de aquel hombre al que ya le había tomado cierto aprecio, y por el cuál sentía cierta amistad. -Mire, -Dijo- venga acá conmigo, siéntese. ¿Quiere algo de tomar?
-Quiero mi dinero. -Dijo el cliente, aún incapaz de mostrar los ojos de los que se resistía a dejar brotar las lágrimas.
-Tómese un café, que la tarde está fría. -Dijo, mientras se acercaba a él en el sofá y recostaba su brazo sobre su espalda inclinada. El cliente sintió su tacto, sintió su intimidad, y su sinceridad. Por primera vez decubrió sus ojos, con lo que el joven pudo comprobar, que en efecto, estaban húmedos por el llanto reprimido. -Me entristece verlo así, porfavor, cambie de ánimo.- El cliente sonrió, y acomodó sus codos apoyándolos en las rodillas. -Es que es una lástima mi dinero, -Dijo- y usted no me puede ayudar, y para variar, me ha visto así, todo ridículo. -Sonrió otra vez.
-No hay pena, -Dijo el joven- usted y yo tenemos confianza, y además comprendo cómo ha de sentirse uno en una situación como la de usted.
El jéven hablaba mientras ponía su mano izquierda sobra la rodilla del cliente; mientras le hablaba se decía para sí mismo que eran unas muy buenas piernas esas; el cliente las dejaba siempre mostrar porque llegaba casi siempre con ropa deportiva y una mochila. Más adelante se enteraría de que era un jugador aficionado de futbol y que después de un partido en alguno de los campos del lugar, pasaba por la tienda, con algún pretexto para saludarlo, y después se había decidido a comprar, para disculpar tantas visitas. Eso para el jóven significaba tanto... ¡Tanto!

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8 Julio 2006

¿Quiere probarla? ( parte III, la traición )

El cliente ya no llegaba tan seguido, así que, ahora, las veces que llegaba, era motivo de miradas cómplices entre los vendedores, que a manera de cadena, uno a uno se pasaban la noticia sin palabras hasta hacersela llegar al joven, quien, por un momento abandonaba lo que estaba haciendo para dirigir la mirada al lugar acostumbrado del cliente y comprobar que en efecto, allí estaba, viendo los televisores.
Todos sabían que si el cliente quería algo, no solo él mismo entraría en la tienda, sino que buscaría también a su vendedor favorito, que era ya una especie de amigo. Cierta vez el joven no estaba en la gran sala de ventas, ya que habia sentido hambre, y habia salido a buscar algo de comer en alguna de las fondas cercanas, algo para picar, decía. Su sorpresa fué grande, y le pareció cómico ver que, en el fondo de sí le incomodaba que su cliente estaba siendo atendido por otra vendedora, en este caso se trataba de Lissette, la más competitiva del grupo.
Que alguien más tocara tus clientes, era una clara señal de deslealtad, y más adelante tendría que dar una explicación del porqué había estado pisando terrendo ajeno. -Tu no estabas -Diría más tarde, sin disculparse. -El muchacho preguntó por tí, pero como no estabas, le dije que yo gustosa le podía atender´.
Ell joven entró a la tienda y su atención fué llamada por un compañero, que con el lenguaje de miradas típico del grupo, le hizo saber que su "ganado" estaba siendo pastoreado por alguien más.
El joven volteó a ver y con una sonrisa y un ademán de la mano saludó de lejos a su cliente, quien se ruborizó un poco al ser descubierto en su traición, y desatendiendo por un momento la explicación de rutina de la vendedora, le correspondió con una sonrisa y el mismo ademán de la mano.
El jóven aprovechó el minuto de atención y caminó hacia su cliente interrumpiendo la conversación con la joven y le fué a saludar. -Buenas tardes. -Dijo. -¿Qué tal está? Gusto en volver a verlo. ¿Cómo le ha ido?
-¿Va a continuar tú, o sigo yo? -Dijo la joven, un tanto molesta de haber sido eclipsada en medio de su trabajo.
-No, por favor, continúa tú, yo solo he venido a saludar al señor, que ya tenía un tiempo sin verlo. Con su permiso señor, yo sigo en mis cosas. ¡que tenga una buena tarde!
El joven se dió la vuelta, contento de volver a verlo, pero un poco molesto de que no se haya esperado hasta que él regresara para efectuar su nueva comra, después de todo uno no compra electrodomésticos todos los días.
-Es solo un cliente -Se dijo- Cuando necesitan algo, no importa quién les atienda, toda vez lo hagan bien. Un dispensador haría mi trabajo, si ésto fuera vender cocacolas, no es nada personal.

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7 Julio 2006

¿Quiere probarla? ( parte II, la compra )

El mismo muchacho, siempre mas o menos a la misma hora, viendo los televisores: Se paraba dejando todo el peso sobre su pierna izquierda y apoyando el codo derecho en el brazo izquierdo, en una variación de la pose de El Pensador. Si había algún empelado nuevo, al que no se le advertía sobre ese cliente, llegaban a atenderle.
-No, gracias, solo estoy viendo.
Era siempre su repuesta, y volteaba a ver a los demás empelados, saludando con una vaga sonrisa y un alzar de la mano, como sabiendo la complicidad entre los empleados antiguos que no han dicho al nuevo integrante que ese cliente gusta solamente de ver la mercadería.
Pero un día, caminó más de costumbre hacia adentro de la tienda y algunos se extrañaron, talvez al fín se había animado a comprar algo. Jeannette, la dependienta más antigua, le preguntó si necesitaba algo.
-¿Puedo hablar con él? -preguntó. -Sí, claro. Jeannette le hizo un ademán con la mano para llamarlo, acompañado de una sonrisa en la que hacía entender que sabía que había sido vencida en la batalla por obtener un cliente.
-Buenos días, ¿Qué tal está? ¿Cómo le puedo ayudar?
-Bien gracias. Quisiera saber los precios de los hornos esos... esos que están allí. -Dijo señalando los microhondas.
-Claro, pase por acá -Dijo el joven, ahora ya experto en ademanes de manos, sonrisas y secas frases de amabilidad aprendidas.
-Y quiero saber qué descuento me va dar. ¡Porque soy cliente!
-Claro, primero veamos los hornos, y luego los precios, esta es la temporada del año cuando los precios están más bajos. -Esa frase la usaba indiscriminadamente todos los meses del año.
Habían cerrado el trato, y el cliente dejaba caer, en una especie de técnica de conteo, los billetes uno sobre otro, para efectuar el pago.
-Mire cuánto dinero le estoy dejando ¡Usted ha de ser rico!
-No -Dijo el joven riendo, como quien le explica a un niño -Este negocio no es mío. Además usted se está llevando un buen artículo, créame.
-Si me sale malo, mañana me vengo a quejar con usted y me tiene que dar uno nuevo. -Dijo el cliente, ahora con una sonrisa pícara, como quien va tomando confianza. Y es que efectivamente, al pagarle su dinero por el artículo, sentía que le estaba dando algo de sí, no algo material, pero sí el beneficio de engrandecer, con un simple electrodoméstico, toda su carrera de ventas.
Al día siguiente el cliente no llegó, y el joven recordaba con una sonrisa para sí mismo, lo agradable que le había parecido ese cliente. No era un prospecto de belleza masciulina, tampoco era uno de esos machos imponentes que te impresionan, pero el cliente, con esa sonrisa y esa inseguridad había dejado ver su ternura interior, y eso al joven le parecía atractivo.

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Sobre mí

the boy es un delta donde se reúnen todos las afluencias de mi carácter, dando como resultado tantas cosas que no me voy a limitar a escribirlas en un solo párrafo, y acá en mi blog podrían encontrar asuntos referentes a la ropa interior de mis vecinos, nicole kidman, lo que me duele, lo que me gusta, o el tema que me robe el sueño en este momento

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